viernes, 23 de octubre de 2015

En ocasiones me siento perdido.......

En muchas ocasiones tengo la sensación de estar perdido. De encontrarme en un bosque, andando entre los árboles, sin ver, sólo en la oscuridad. Así podría definir como me siento en algunos momentos en mi trabajo: soy docente de Educación Física.

Hace poco leía una entrada en el blog JUSTIFICA TU RESPUESTA con el título de  docentes resilientes,  en ella se habla sobre las adversidades a las que nos enfrentamos diariamente. En el post se distinguen dos: ambiente de aula o centro escolar, haciendo referencia al número de alumnos, sus malas conductas, así como, a la mala o nula relación con los compañeros y a la situación personal, que hace referencia a tu estado de ánimo.

Quiero centrarme en esta segunda. Es cierto, a veces, el desánimo se apodera de mí. Es como el lado oscuro de la fuerza. Pasan por mi cabeza multitud de pensamientos: ¿seré válido para la docencia? ¿estaré haciendo las cosas bien? ¿Disfrutan mis alumnos conmigo? ¿aprenden algo? 

He pasado tardes enteras preparando clases para el día siguiente, visualizando como podrían desarrollarse, analizando las estrategias a implementar previendo los posibles problemas, poniéndome en el papel de los alumnos (si yo fuera un alumno de 11 años, ¿esta clase me gustaría?). Cuando vas planificando, te vas imaginando su desarrollo en la cabeza. Es el mejor momento. Te ilusionas pensando que todo va a salir genial. Te pega el subidón. Estás convencido. Te dices a ti mismo: "¡tengo una clase preparada para mañana que van a flipar!". Y resulta que llegas al día siguiente y la clase es un fiasco. Tu autoestima por los suelos. Te caes. Te derrumbas. Te desmoronas.

Algunas veces, tengo ganas de liarme la manta a la cabeza, pedirme una excedencia y estar un año formándome en diferentes temáticas. El desasosiego me atrapa. Me agobio. Me asusto. Empiezo a dudar de mi mismo. De la formación que he recibido. Dudas y más dudas que me hacen entrar en un bosque. Adentrarme en la oscuridad. Querer perderme.

Una vez allí, sólo y a oscuras, es cuando empiezo a reflexionar. Aparecen todos mis "monstruos" gritándome: ¡No vales para esto! ¡La docencia no es lo tuyo! ¡Eres un pésimo maestro! Y en ese preciso instante, es cuando algo dentro de mí brota, empiezo a recordar mis comienzos, los buenos momentos pasados con mis alumnos, las buenas experiencias vividas: leer ¡Qué gran aventura!Retos del cole, todo aquello que hace que me sienta orgulloso de ser docente. Y empiezo a notar como la oscuridad se disipa, como la luz empieza de nuevo a brillar, es lo que mi compañero Santiago Moll identifica como resiliencia. Eso hace que vuelva a luchar, que no me dé por vencido.

A través de estas líneas, simplemente, quiero mostrarte mis miedos a nivel personal, los cuales, no tienen por qué coincidir con los tuyos. Puede que alguien se identifique con lo que aquí expongo o puede que no, que solamente me pase a mí. Simplemente me apetecía escribir. Para terminar voy a compartir con vosotros la siguiente viñeta. ¡No olviden nunca lo que en ella se lee!

Un abrazo.

Fuente de la imagen: Joan Turu.
"Yo y mis miedos. Ni ellos son tan grandes ni yo tan pequeño".





8 comentarios:

  1. Muy buena entrada mostrando tu lado más personal Esteban.
    Esos miedos, creo que son frecuentes en todos los que nos dedicamos a esto. Al menos en todos los que reflexionan sobre su su práctica profesional y quieren mejorarla. En todos aquellos que quieren innovar y probar cosas nuevas en sus clases.
    Luego está el otro perfil docente, los cuales son reacios a cambios y no se cuestionan cómo podría su práctica profesional ser más beneficiosa para los alumnos, dando por sentado que lo que hacen está bien sin admitir otras posibles propuestas.
    Solamente el cuestionarse cada día, cada semana, te hace crecer, y por extensión, a la gente de tu alrededor (en este caso a tus alumnos).
    Yo también me siento identificado en esa situación que acabas de describir, es parte de la magia y el arte de la docencia.
    Un saludo y que tengas un muy buen día compañero.

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  2. Gracias compañero. Supongo que le pasará a más gente, yo sólo he querido explicar lo que siento en algunas ocasiones. Escribirlo me ha liberado, necesitaba contarlo. Gracias por pasarte por aquí y leerme. Es todo un honor. Estamos en contacto. Un abrazo Crack.

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  3. Pienso que casi todas las personas sentimos ese miedo del que hablas en tu post. Aunque debo reconocer que en nuestra profesión se agudiza más y más aún, en las personas que somos perfeccionistas, que no nos conformamos con "lo de siempre", ni con "lo que todo el mundo hace, piensa, siente o dice,,,". Tú llevas poco tiempo en la docencia, pero yo llevo en esto la friolera de treinta años (ya soy "un cascorro" , ja ja ja) casi todos los días siento ese miedo y aparece algún que otro "monstruo" a mi alrededor. Te admiro por eso. Por reinventarte una y otra vez, por no conformarte, por seguir adelante aunque las cosas no salgan como tú quieres, por tu capacidad de aprender en todo momento, por saber ponerte en el lugar de los niños.... y podría estar horas y horas enumerando todo aquello que admiro en ti.
    Me siento halagada y afortunada por haber sido partícipe en los dos proyectos que nombras como "algo bueno" que has vivido en tu corta, pero intensa carrera profesional. Por ello nunca sabré cómo agradecerte tu generosidad al dejarme ser tu compañera, aprender de ti y contigo. Esto te lo he dicho muchas veces, hasta la saciedad, a veces sonríes, otras, me sales por los cerros de Úbeda y otras, muestras tu satisfacción, a tu manera (ya te voy conociendo un poco). Ahora que estoy en otro cole, veo las cosas desde otras perspectivas, sabes que estoy muy contenta, pero también sabes que te echo de menos. Has sido un gran compañero (espero que me dejes seguir aprendiendo de tí, aunque sea en la distancia) y espero que sigas siendo un buen amigo.
    Si continúas con esos miedos, si te acompaña algún que otro monstruo..¡¡¡ENHORABUENA!!!. Eres una de esas personas con un gran afán de superación y eso es una gran virtud.
    Me estoy enrollando demasiado y no quiero aburrirte.
    ¡¡¡Gracias por tanto.......Esteban de las Heras!!!.

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    1. ¡Muchas gracias Ángeles por tus palabras! A pesar de la distancia, un amigo nunca deja de serlo....siempre estará ahí, aunque no lo puedas ver. En la distancia también se pueden hacer cosas...ya se nos ocurrirá algo. ¡Cuídate mucho!

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  4. Justamente, esta semana ha sido una de esas en las que me ha pasado lo que relatas, Esteban: en mi caso ha sido justo lo que has comentado de tiempo en casa preparando clases y luego suceder cosas no planeadas que te trastocan todo y hacen fallar la sesión. Creo que el único camino para ser buen profesional es el de la duda constante, el de plantearse cuestiones continuamente, y si hay nervios es porque nos importa lo que hacemos, así que es buena señal. Un saludo y gracias por compartir tus inquietudes.
    Un saludo. Javier.

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    1. Me alegra que te sientas identificado con lo que relato. No estamos solos, a muchos nos pasa por la cabeza lo que yo he relatado en el post, la clave está en perseverar, en insistir, en no darse por vencido, en rebelarse contra esos miedos. Comparto contigo, que es el único camino para ser un buen profesional.
      Un abrazo Javier. Encantado de que te pases por el blog y puedas exponer tu punto de vista. De todas las opiniones aprendemos.

      Muchas Gracias.

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  5. Sacar un medicamento para curar una enfermedad cuesta muchos años de investigación, de pruebas, de cometer continuos errores, hacer nuevos replanteamientos hasta lograr el éxito. Y con todo, surgen múltiples contraindicaciones y efectos secundarios. Y pesar de ello, nos tomamos la medicina con la confianza en que vamos a sanar. Si eso ocurre en una ciencia más exacta que la educación, en la que confluyen infinidad de variables.... Entonces ¿qué cabe esperar? Pues hacer lo mismo: probar, investigar en la acción, levantarse trar el error, buscar nuevos métodos, nuevas vías, nuevas fórmulas,... sabiendo que nunca encontrarás una magistral porque habrá alumnos a los que les produzca efectos secundarios. Pero la mayoría se tomará la pastilla con plena confianza. Eso es lo que nos conduce hacia adelante. Eso es lo que disipa nuestros miedos Eso es lo que empequeñece nuestros monstruos. Un abrazo monstruo...

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    1. Gracias Juan Carlos por tu comentario. Siempre es bienvenida tu opinión. Otro abrazo de vuelta.

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