sábado, 26 de mayo de 2012

Un golpe con guante de seda.

En esta entrada os voy a recomendar el libro "Padres brillantes, Maestros fascinantes" de Augusto Cury. A continuación quiero resaltar una historia que viene en el libro y que trata la manera de corregir comportamientos en los alumnos. Dicho autor realiza la siguiente afirmación: "Los buenos maestros corrigen comportamientos. Los maestros fascinantes resuelven conflictos en el aula". Sostiene que existe una gran diferencia entre corregir comportamientos y resolver conflictos en el aula, dice que los maestros debemos protegernos emocionalmente ante el calor del conflicto de los alumnos/as, puesto que si no lo hacemos, estas fricciones acabarán por desgastarnos, ante cualquier fricción, ofensa o crisis, entre alumnos/as o de alumnos/as con el  maestro, la mejor respuesta es no dar respuesta. Los primeros treinta segundos cuando estamos tensos, cometemos los peores errores. En el calor de la fricción, sé amigo del silencio, respira profundamente. ¿porque el silencio? porque la emoción tensa cierra la lectura de la memoria, obstruyendo la construcción de pensamientos, de esta forma reaccionamos por instinto, como los animales, y no con inteligencia. También es importante no dar lecciones morales en ese momento, ya que el agresor, se encuentra en tensión y dicha tensión, obstruye su inteligencia.

¿Qué hacer? Este autor comenta que lo hay que hacer es cautivar a la clase con gestos inesperados por ellos, sorprender a los alumnos/as, en algunas situaciones el alumno/a espera una reacción tensa por parte del maestro, pero y si esa reacción no llega, y damos otra respuesta que sorprende al alumno ¿que pasaría?


A continuación cita un ejemplo: 

Lo titula "Golpe con guante de seda".

Una vez unos alumnos charlaba en el fondo del aula. La maestra de lengua pidió silencio, pero ellos siguieron. Ella fue más enfática, llamó la atención de un alumno que hablaba en voz alta. Éste se mostró agresivo con ella. Gritó: "¡Usted no puede mandarme! ¡Le pago para que trabaje!" El ambiente se puso tenso.

Todos esperaban que la maestra chillara también al alumno, o lo expulsara del aula. Pero, en lugar de eso, se quedó en silencio, se relajó, calmó su tensión y liberó su imaginación. En seguida, contó una historia que aparentemente no tenía nada que ver con lo que había sucedido.

Contó la historia de unos niños que no podían ir a la escuela, jugar en la calle, visitar a los amigos, dormir en una cama calentita y alimentarse decentemente. Dormían como si fueran objetos almacenados en un sótano. Y lo que era peor, no podían abrazar a sus padres. Porque sus padres eran esclavos y los tenían apartados de ellos. El mundo se derrumbaba sobre ellos.

Después de contar la historia, la maestra no necesitó hablar mucho más. Miró a la clase y dijo: "Vosotros tenéis escuela, amigos, maestros que os quieren, el cariño de vuestros padres, comida sabrosa en la mesa, pero ¿valoráis todo eso?" La maestra resolvió un conflicto en el aula llevando a los alumnos a colocarse en el lugar del otro. No necesitó llamar la atención del alumno que la había ofendido. Sabía que criticar su comportamiento no resultaría y lo que quería era que pensara.

Por ello, yo siempre lo digo, ante los conflictos soluciones creativas. Detrás de todo conflicto se esconde un "porqué", hay que conocer a los alumnos/as para llegar a ellos y mostrarse cercanos para poder ayudarlos. Así, sin lugar a dudas, ganamos su confianza y lo que es más importante su respeto.

Espero que os haya gustado. Un abrazo a todos.

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Me has convencido Esteban. Pienso que puede ser muy interesante y sobre todo útil para los maestros y los padres. Voy a buscarlo cuando vuelva de la acampada.

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    1. Es muy recomendable...........¡Te gustará! Si no lo encuentras yo puedo dejártelo, pero yo te recomiendo que te lo compres, porque, de vez en cuando, es bueno releerlo. Un saludo Miguel.

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    2. ¡Cuantas veces he metido la pata por no contar hasta 30! En ocasiones habría que contar hasta 60,...

      Es cierto con una respuesta instintiva en caliente no se logra nada. Mejor sosegarse y hablar con calma. ;Mira que lo sabemos!, pero nuestra sangre mediterránea en momentos tensos nos hierve y metemos la pata,...

      Ommmmm ommmmm Ommmmm,...

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